LZF Lamps


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KOI By Inocuo The Sign & LZF Lab

"El Koi” es una enorme carpa hecha de luz y madera, una espectacular escultura luminosa mitad lámpara mitad objeto.


Es el proyecto de más largo recorrido de LZF LAB y comienza en 2009 a partir de la lámpara Armadillo, una maravillosa idea que nos inspiró un sistema de tejer la madera en función de las transparencias que se producían al iluminarla. A aquel sistema de superponer pequeñas láminas de madera como si de escamas se tratase le llamamos “Tejido Koi”. Y con él tejimos el ambiente que arropó y acompañó a la lámpara Armadillo en su presentación y en su andadura.

En 2010 este tejido se transformó en piel alumbrando un inquietante animal una carpa de madera que se alimentaba de luz en una película en Motion Graphics. Teníamos el tejido transformado en escamas, la carpa que se alimentaba de luz y el amplio material generado en el LZF LAB. la piel Finalmente, en 2013, no pudimos resistirnos a la tentación de intentar construirlo realmente.  Un largo camino que no habría sido posible recorrer sin la colaboración del verdadero artista de esta pieza, Inocuo The Sign, el creador de la película “Koi”.

El resultado es una impresionante pieza artesanal hecha a mano que mide más de tres metros y medio de la cabeza a la cola. Koi está formado por un esqueleto de madera, construido siguiendo técnicas tradicionales, sobre el que se han dispuesto, a modo de piel, decenas de pequeñas piezas de chapa de madera de LZF.

 

KOI. EL ORIGEN

El Koi es hoy una carpa, sí, pero nació inspirada por otro animal, un armadillo, que sirvió de base en 2009 al diseñador Luis Eslava para firmar una nueva lámpara LZF. Armadillo estaba formada por rectángulos de madera superpuestos que recordaban el caparazón de este animal.

El prototipo de Luis nos cautivó de inmediato y nos propusimos que al iluminarse conservara la misma fuerza que le daban las pequeñas piezas superpuesta tanto al exterior como al interior de la lámpara. Durante todo un año, ese fue el tema de trabajo: el juego de transparencias obtenido por superposiciones parciales asimétricas. El resultado fue una deliciosa pieza cargada de fuerza, tanto apagada como encendida.

Pero a la vez, por ese juego de búsquedas, extravíos y encuentros que constituye nuestra manera en LZF LAB, se había desarrollado un innovador tejido de madera, el tejido Koi, un mar de reflejos dorados que pronto iba a ofrecernos nuevas perspectivas.

 

TEJIDO KOI

Armadillo captó de inmediato la atención de Mariví y Sandro, que tuvieron la certeza de que se abría un nuevo espacio de posibilidades en el que merecía la pena invertir el esfuerzo necesario porque era el germen de algo nuevo.

Así comenzó en LZF un estudio exhaustivo sobre una nueva forma de jugar con la luz a partir de las superposiciones y las transparencias de la chapa de madera, El resultado de este proceso fue doble, la lámpara Armadillo y lo que llamamos “Tejido Koi”, que recibió su nombre por la similitud que guarda con las escamas de los peces.

Para la presentación en sociedad de Armadillo, LZF realizó en Valencia un montaje espectacular. Grandes paneles curvos de “Tejido Koi” construidos con 4.000 piezas de chapa de madera retroiluminada, envolvían al público en una ingravidez casi irreal. El suelo semi-espejado duplicaba el espacio, y casi sin darte cuenta te encontrabas ante la única pieza que estaba suspendida en su interior, el Armadillo.

Para la presentación posterior en Nueva York, Emilio Lekuona incorporaba a Inocuo The Sign al equipo y con él presentamos la película “Koi” en Milán.

El tejido “Koi” seguía alimentándonos y se asomaba de nuevo a la imaginación del equipo creativo de LZF acompañados ahora por la magia de Inocuo The Sign.

 

KOI THE FILM

Estábamos en 2011, Inocuo realizaba para LZF un mural en directo para presentar “The Butterfly”, un happening organizado para la presentación de la lámpara Agatha en Nueva York. La colaboración fue tan positiva que allí mismo decidimos seguir trabajando juntos en otra aventura que nos apasionaba, “Koi”.

Fue allí, en Nueva York que trazamos el nuevo proyecto: realizar una película en Motion Graphics, una pieza audiovisual protagonizada por un “Koi” tridimensional inspirado en el tejido de escamas translucidas con el que estábamos trabajado con tanta pasión. Tras decenas de bocetos Koi tenía una forma reconocible.

“Koi”, la película, se presentó en la feria Euroluce de Milán, en 2011. Comienza con unas bolas de luz que caen en un estanque profundo. Entre la oscuridad surge la figura del Koi, una carpa de madera que se alimenta de luz y se convierte en una escultura luminosa con vida propia. Nuestra idia había tomado forma, habíamos convertido el “Koi” en una potente animación.

Enamorados del personaje creado por Inocuo The Sign, era inevitable pensar en la siguiente fase: reinterpretarlo y convertirlo en un Koi tangible, real, luminoso, ingrávido. Teníamos un enorme reto técnico por delante. Necesitábamos construir un esqueleto que pudiera ser iluminado y que, a la vez, transmitiera sensación de ligereza.

 

KOI. THE ARTISAN

Estamos en 2013 y buscábamos posibles soluciones para seguir avanzando con el Koi. Afortunadamente no hubo que irse muy lejos. Mac Diego, diseñador y editor de cómics valenciano, nos puso en contacto con Manolo Martín, un afamado artesano local que maneja como pocos el juego de generar volúmenes con piezas de madera.

Para resolver el problema de la estructura del Koi, Manolo Martín recurrió a una técnica tradicional prácticamente desaparecida, conocida como vareta. Las varetas son finas tiras de madera que se van curvando para crear todo tipo de formas.

Gracias al finísimo trabajo de Manolo Martín el “Koi” por fin tenía esqueleto. El buen hacer con la madera puede apreciarse especialmente en los detalles de la cabeza, la cola y las aletas. El esqueleto se recubrió con el “Tejido Koi”, colocando decenas de pequeñas piezas de chapa de madera natural para recrear las escamas de la carpa. En el interior, se eligió la tecnología LED como fuente de luz. Además, el Koi cuenta con dos circuitos controlables de forma independiente que permiten regular la intensidad de la luz  a través de dispositivos con conectividad Bluetooth.

Llegamos al 2015 y, tras más de cinco años de trabajo, nuestro Koi brilla por fin con luz propia.

Este largo viaje, este proceso de gestación hecho por la superposición de aportaciones muy diversas,  sólo ha sido posible gracias al trabajo conjunto de artistas, artesanos y técnicos, que han apostado por unirse para crear algo nuevo y diferente dentro de un proyecto tan arriesgado y ambicioso como apasionante, que ha exigido lo mejor del laboratorio de LZF.

Sostener y hacer posible experiencias como esta es nuestra responsabilidad y nuestra satisfacción. Ha llegado el momento de disfrutar de “El Koi”,  para nosotros ha sido un placer que queremos compartir: ¡qué os guste!